¿CÓMO NOS SENTIMOS?
De forma vertiginosa, tuvimos que aprender a trabajar desde el interior de nuestros hogares.
Hoy el trabajo a distancia se vuelve clave. Esta distancia y la ausencia de interacción física se nos presentó con diferentes desafíos.
El aislamiento social, que hoy nos cuida y protege, rompió con muchas estructuras escolares y nos tomó de sorpresa, exigiéndonos una adaptación, que no deja de ser dinámica. Claramente, no nos encontrábamos preparados.
Al trabajar desde nuestros hogares se acentúa el desafío de la “doble presencia” (responsabilidades laborales y responsabilidades hogareñas).
Actualmente, la institución” escuela”, se encuentra dividida en muchas partes, cada uno de nuestros hogares (de docentes, auxiliares y de alumnos) integran, aisladamente, una de esas tantas piezas.
Otro gran desafío, el más importante, fue cómo sostener y fortalecer el vínculo con nuestra población de alumnos; población heterogénea, desde el punto de vista tecnológico. En este contexto de aislamiento obligatorio social y preventivo, esta heterogeneidad, no suma. Es por eso, que los docentes, rápidamente, tuvimos que ponernos en contacto directo con todos los medios digitales para comprobar cuáles eran los más apropiados para llegar a las familias y con cuáles nos sentíamos más seguros para comunicar. …En este contexto de la diversidad digital, tuvimos que pensar rápidamente, en cómo llegar a los niños que carecen de todo tipo de tecnología. Los docentes tuvimos que apropiarnos y aprender sobre las diferentes plataformas, porque entendimos que aun estando lejos y distantes, podemos estar cerca, acompañar y también contener.
Alojar al “otro” en el contexto de aislamiento, no nos resultó una tarea fácil, pero gracias al trabajo colaborativo del equipo que conforma nuestra institución, se logró día a día, porque no hay nada más importante que “estar” ……para las familias, para nuestros alumnos y para nuestros compañeros de trabajo.
Adaptar la dinámica de los hogares en cuanto a espacios, tiempos y horarios, también fue un desafío. Así como hay alumnos que no cuentan con acceso a Internet, también hay docentes con inconvenientes, dado que en sus hogares cuentan con una sola PC o tienen que usar sus datos móviles para dar cumplimiento a sus actividades.
El cómo nos sentimos y cómo llevamos la relación con los otros juegan un papel importante a diario, más aún cuando se trata del personal docente que ingresó el primer día del presente ciclo lectivo y que no tuvieron tiempo de conocer las situaciones relacionadas a la dinámica institucional y tampoco pudieron formar vínculos entre pares y alumnos porque los tiempos no se dieron.
Hoy el trabajo a distancia se vuelve clave. Esta distancia y la ausencia de interacción física se nos presentó con diferentes desafíos.
El aislamiento social, que hoy nos cuida y protege, rompió con muchas estructuras escolares y nos tomó de sorpresa, exigiéndonos una adaptación, que no deja de ser dinámica. Claramente, no nos encontrábamos preparados.
Al trabajar desde nuestros hogares se acentúa el desafío de la “doble presencia” (responsabilidades laborales y responsabilidades hogareñas).
Actualmente, la institución” escuela”, se encuentra dividida en muchas partes, cada uno de nuestros hogares (de docentes, auxiliares y de alumnos) integran, aisladamente, una de esas tantas piezas.
Otro gran desafío, el más importante, fue cómo sostener y fortalecer el vínculo con nuestra población de alumnos; población heterogénea, desde el punto de vista tecnológico. En este contexto de aislamiento obligatorio social y preventivo, esta heterogeneidad, no suma. Es por eso, que los docentes, rápidamente, tuvimos que ponernos en contacto directo con todos los medios digitales para comprobar cuáles eran los más apropiados para llegar a las familias y con cuáles nos sentíamos más seguros para comunicar. …En este contexto de la diversidad digital, tuvimos que pensar rápidamente, en cómo llegar a los niños que carecen de todo tipo de tecnología. Los docentes tuvimos que apropiarnos y aprender sobre las diferentes plataformas, porque entendimos que aun estando lejos y distantes, podemos estar cerca, acompañar y también contener.
Alojar al “otro” en el contexto de aislamiento, no nos resultó una tarea fácil, pero gracias al trabajo colaborativo del equipo que conforma nuestra institución, se logró día a día, porque no hay nada más importante que “estar” ……para las familias, para nuestros alumnos y para nuestros compañeros de trabajo.
Adaptar la dinámica de los hogares en cuanto a espacios, tiempos y horarios, también fue un desafío. Así como hay alumnos que no cuentan con acceso a Internet, también hay docentes con inconvenientes, dado que en sus hogares cuentan con una sola PC o tienen que usar sus datos móviles para dar cumplimiento a sus actividades.
El cómo nos sentimos y cómo llevamos la relación con los otros juegan un papel importante a diario, más aún cuando se trata del personal docente que ingresó el primer día del presente ciclo lectivo y que no tuvieron tiempo de conocer las situaciones relacionadas a la dinámica institucional y tampoco pudieron formar vínculos entre pares y alumnos porque los tiempos no se dieron.
...En el contexto de aislamiento social, los docentes seguimos construyendo nuestra identidad...esto aporta sentido a nuestro rol...
Griselda Robledo
Griselda Robledo
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