De forma vertiginosa, tuvimos que aprender a trabajar desde el interior de nuestros hogares. Hoy el trabajo a distancia se vuelve clave. Esta distancia y la ausencia de interacción física se nos presentó con diferentes desafíos. El aislamiento social, que hoy nos cuida y protege, rompió con muchas estructuras escolares y nos tomó de sorpresa, exigiéndonos una adaptación, que no deja de ser dinámica. Claramente, no nos encontrábamos preparados. Al trabajar desde nuestros hogares se acentúa el desafío de la “doble presencia” (responsabilidades laborales y responsabilidades hogareñas). Actualmente, la institución” escuela”, se encuentra dividida en muchas partes, cada uno de nuestros hogares (de docentes, auxiliares y de alumnos) integran, aisladamente, una de esas tantas piezas. Otro gran desafío, el más importante, fue cómo sostener y fortalecer el vínculo con nuestra población de alumnos; población heterogénea, desde el punto de vista tecnológico. En este contexto de ai...
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