PARA REFLEXIONAR .... Si sos Docente, no dejes de leerlo. Te lo recomiendo.





HUMANIZAR LA CONTINUIDAD PEDAGÓGICA EN CUARENTENA 


Hace ya varios días se suspendieron las clases en la Argentina un domingo a la noche. No son vacaciones se escuchaba y se leía por diferentes medios, anunciando con esto que habría un plan de contingencia y continuidad pedagógica para que el proceso de aprendizaje continuara. No hubo posibilidades de anuncios previos, de preparar a los niños y adolescentes para anticiparles que a partir de tal día continuarían actividades pedagógicas desde la casa por razones de cuidado de la salud de todos.

Pocos días más tarde, se anunció la cuarentena obligatoria con las excepciones correspondientes generando nuevos desajustes familiares. ¿Con quién se quedan los niños?, ya no podrán salir, ya no pueden ver a amigos, familiares, abuelos tíos. El cumpleaños programado se suspendió, la comida familiar con los primos, tíos y abuelos también. La urgencia y emergencia del virus se impuso sin previo aviso. #Quedateencasa.
Mientras tanto, en muchos casos desde el primer lunes sin clases, en otros casos unos días después, las exigencias escolares en muchísimos casos parecieron duplicarse o triplicarse. Se llenaron las plataformas de actividades a realizar, los mails con tareas, con pretensiones en algunos casos incomprensibles para la situación. Desde pretender algunas escuelas que los niños y adolescentes estuvieran disponibles frente a la computadora durante todo el horario escolar, en algunos casos dar temas nuevos que los niños y adolescentes deberán aprender ¿solos?, ¿con los padres? hasta exigir que durante el horario escolar deberían permanecer con el uniforme.

En paralelo, los padres buscando un equilibrio en toda esta situación, dónde se quedan los hijos, con quién (complicándose esto cuando están separados o uno de los dos no está por algún motivo), tal vez teniendo que hacer home Office en el mismo espacio y hasta compartiendo la computadora y las noticias poco alentadoras a veces verdaderas y otras erróneas que circulan por diferentes medios y canales.
No todas las familias tienen computadoras y menos una para cada integrante familiar, solo en algunos contextos privilegiados el espacio hogareño es más amplio, en otros casos se comparten habitaciones y con ello la convivencia se complica con facilidad al estar compartiendo “24/7” como dicen los adolescentes, todos los días, las 24 horas.

Si bien el tema y la amenaza del coronavirus estaba latente hace tiempo, los cambios en los hábitos familiares se dieron intempestivamente sin posibilidades de una organización y acomodamiento previo. Y la amenaza de este enemigo invisible puede generar angustia, temor, nerviosismo, llanto, etc. Y los niños y adolescentes no están exentos y son sensibles al clima familiar y social, aun cuando en este momento haya distanciamiento físico.

La pregunta que surge es la siguiente: con todo estos cambios familiares y sociales, cuando las escuelas envían una cantidad tan considerable de actividades pedagógicas, ¿qué tipo de aprendizaje se está esperando de los niños y adolescentes? ¿De qué concepto de niño y adolescente se está partiendo en algunas escuelas? Los niños y adolescentes también están atravesados por la incertidumbre, el temor, incluso la fantasía de muerte (que se escucha frecuentemente en púberes y adolescentes en las sesiones por videollamadas que se puedan seguir sosteniendo). Y este estado de vulnerabilidad que están viviendo necesita ser escuchado y acompañado.

La continuidad pedagógica es muy importante en este momento, pero deberá adecuarse primero a la modalidad virtual que se maneja con códigos diferentes. Lo virtual no es llevar lo presencial literalmente a una pantalla. Es indispensable cambiar el formato. Pero paralelamente es muy importante que la actividad pedagógica en este momento incluya un acompañamiento diferente, amable, amoroso, afectuoso. Si no hay posibilidad de intercambio, al menos ofrecer actividades que permitan también expresar los sentimientos, que remitan a aspectos más humanos, como sujetos y no como objetos supuestos receptores de contenidos.

Esta cuarentena implica un aprendizaje y re acomodamiento para todos sin excepción de edad, género, profesión o actividad. La situación actual exige un giro muy importante en la vida cotidiana de todos. Por lo tanto, no podremos exigir de los niños y adolescentes que sigan con su aprendizaje escolar “haciendo de cuenta” que están en la escuela. Todo el entorno cambió, al menos por un tiempo que además es incierto, y es importante adecuarse y reflexionar sobre cómo acompañar este proceso.
Tal vez todos los docentes podrían preguntar a sus alumnos cómo se sienten, cómo están pasando estos días y que los niños y adolescentes puedan dibujar o escribir unos párrafos, un poema, enviar una foto, o lo que se les pueda ir ocurriendo y poder compartirlo una vez que regresen a la escuela. Humanizar el aprendizaje... de esto se trata en esta situación crítica y para todos difícil y para muchos muy difícil. De esta manera también podemos generar un campo más fértil para futuros aprendizajes.


#CreceryAprender

Comentarios

Entradas más populares de este blog

IID – Ingreso a la Docencia 2020 – L.O. 2021

TRABAJO DOMICILIARIO -comunicado 3/4/20